La supervisión energética se centra en la cantidad: ¿cuántos kWh consume, dónde y cuándo? Se centra en los costes y el ahorro. La supervisión de la calidad de la energía se centra en la calidad de esa energía: ¿cuán pura es la tensión (forma de onda sinusoidal), hay armónicos, caídas o picos? Para obtener una alta fiabilidad, se necesitan ambos datos.